Sab. Sep 24th, 2022

Desde el mundo es mundo existen enfermedades muy extrañas, y aunque hemos hecho un esfuerzo enorme para poder catalogarlas y encontrar sus respectivas curas, aún no hemos podido dar con la solución para todas. Es como pedirle a un cerrajero que pueda extraer una llave rota dentro de una cerradura solo con una pinza de cejas.

Desde hace muchos años, los seres humanos hemos experimentado con animales relativamente parecidos a nosotros en uno o varios aspectos con la finalidad de poder crear la cura de enfermedades muy difíciles de tratar.

Para tratar enfermedades como la trombosis, donde se produce la degeneración de las células sanguíneas por no poder ayudar a cicatrizar una zona específica posterior a una intervención quirúrgica importante, se requiere desarrollar fluidos que pudieren revertir de algún modo la muerte celular.

David Andrijevic es la mente maestra

Hace 3 años, científicos de la Universidad de Yale en los Estados Unidos fueron testigos de un maravilloso hallazgo científico: Lograron restaurar en parte las funciones cerebrales de un cerdo que había sido sacrificado unas pocas horas antes en un matadero. Hazaña que fue repetida posteriormente en todos los órganos en los cuales ya había pasado una hora de su deceso.

La investigación se hizo pública en la revista “Nature”, y está sustentada en un grupo de inyecciones de algo que podría denominarse como “supersangre sintética” que evitó, y revirtió, la muerte celular; lo cual podría significar un importante avance en los procedimientos de transplantes de órganos.

Para entender mejor cómo funciona, te explicaremos lo que ocurre al momento de cesar nuestras funciones vitales. Al detenerse el flujo sanguíneo en el cuerpo humano, y por ende el transporte de oxígeno a todo los órganos (un fenómeno conocido como “isquemia”). Esto es lo que provoca la muerte de las células sanguíneas que conectan a todos nuestros órganos. Con este principio en mente, los científicos provocaron  un infarto en varios cerdos (previamente anestesiados); una vez transcurrida una hora sin irrigación sanguínea conectaron a unos a un sistema de soporte en caso de que los pulmones y corazón dejasen de funcionar; otros quedaron como sujetos de control sin aplicarles ningún tratamiento, por último otros fueron conectados a un sistema de perfusión que introducía lentamente fluídos conocido como “OrganEX”.

Luego de seis horas con estos cerdos conectados al sistema OrganEX, y analizados los resultados; se pudo demostrar que OrganEX tiene un desempeño superior al de su predecesor (ECMO, por su acrónimo en inglés Oxigenatión por Membrana Extra Corpórea). Observaron que las neuronas de dos regiones del cerebro se restauraban a un estado previo a la isquemia inducida por los infartos.

Aún queda mucho por estudiar al respecto, sin embargo los adelantos que se tienen hasta ahora podrían contribuir significativamente en los procedimientos quirúrgicos de transplantes de órganos reduciendo los tiempos de espera. Pues ahora sería posible encontrar candidatos apropiados aunque hubieran podido haber fallecido previamente.

 

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