Su guía de supervivencia en el hospital: Trucos que mejorarán su estancia

Su guía de supervivencia en el hospital: Trucos que mejorarán su estancia

Un viaje al hospital -tanto si es usted un potencial paciente como un visitante- nunca es algo divertido, pero la posibilidad de terminar enfermo como resultado de su visita es suficiente para asustar a cualquiera.

Así que si usted tiene que aventurarse a través de esas puertas batientes, ¿qué puede hacer para asegurarse de que saldrá en un estado mejor que cuando entró?

Mantenga a raya a los visitantes

Si realmente desea una rápida recuperación, sus visitantes deben sentarse en una silla, no sobre sus sábanas.

Existe suficiente evidencia científica que confirma que evitar que los visitantes ocupen la cama del paciente limita la posibilidad de transmisión de patógenos.

No solo la ropa puede contener bacterias y virus potencialmente peligrosos, sino que las sillas de espera no suelen limpiarse frecuentemente, permitiendo a los visitantes recoger microorganismos que luego serían trasladadas al entorno del paciente.

Programar las operaciones muy temprano

Los pacientes cuyos procedimientos comenzaron cerca de las 9 de la mañana fueron cuatro veces menos propensos a tener complicaciones post-operatorias que los que se trasladaron alrededor de las 4 de la tarde.

Se sugiere que esto pueda ser causado por el cansancio de los médicos debido al exceso de trabajo.

Lave sus manos

Los riesgos de infección por compartir un baño son obvios. Lo que no es tan evidente es el riesgo que te haces a ti mismo.

Con más frecuencia, los organismos que causan infecciones provienen de las propias bacterias cultivadas por el paciente. Regularmente durante todo el día, así como después de cada viaje al baño, lávese las manos con jabón antibacteriano y agua caliente durante un minuto.

Tómele una fotografía a su médico tratante

En el transcurso de un día, usted verá a innumerables médicos, enfermeras y otras personas, así que es importante saber exactamente quién es el médico a cargo de usted. Hágale una foto con su teléfono y obsérvela hasta que aprenda su rostro.

Se ha demostrado que esta costumbre ayuda a reducir el número de errores médicos causados por pacientes que proporcionaban información al personal médico equivocado, quienes podrían no detectar cambios relevantes en su condición o dar consejos engañosos.

Beba mucha agua

La hidratación equivale a la curación. Para que el cuerpo sane, las células deben tener suficiente cantidad de agua.

Si usted está deshidratado, corre el riesgo de contraer infecciones, llagas por presión, desequilibrios electrolíticos en la sangre que le pueden causar náuseas y debilitar su sistema inmunológico, irregularidades cardíacas y otras complicaciones, especialmente si es mayor.

Las vías respiratorias secas también dan acceso abierto a bacterias dañinas.

Deje otras preocupaciones fuera del hospital

Si le espera una estancia larga, intente desconectar de los problemas que no tengan que ver con la recuperación de su salud.

Si piensa que la visita puede llegar a resultar demasiado estresante, expréselo claramente. Deje a alguien de confianza a cargo del cuidado de su hogar.

No se preocupe por llamar al electricista, al cerrajero profesional, al veterinario o al corredor de seguros. Los únicos profesionales con los que debería tratar son los profesionales de salud. Mejórese pronto.

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